La denervación renal ayuda a reducir la tensión arterial y la necesidad de medicación en pacientes seleccionados

Este procedimiento, pionero en la demarcación de Tarragona, ha sido liderado por la Unidad de Hemodinámica del Servicio de Cardiología

El Hospital Universitario Joan XXIII de Tarragona ha dado un nuevo paso en el tratamiento de la hipertensión arterial con la incorporación de la denervación renal, una técnica innovadora indicada en pacientes con hipertensión arterial refractaria o resistente; es decir, que no se controla de forma adecuada con el tratamiento farmacológico habitual. Se trata de la primera vez que este procedimiento se aplica en la demarcación de Tarragona y ha sido liderado por la Unidad de Hemodinámica Cardíaca del Servicio de Cardiología.

La hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, como el infarto de miocardio o el ictus. Sin embargo, hay pacientes que, a pesar de tomar múltiples fármacos, no consiguen controlar adecuadamente los niveles de tensión arterial. En estos casos, conocidos como hipertensión refractaria, la denervación renal puede ser una opción terapéutica coadyuvante.

José Luis Ferreiro, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Joan XXIII de Tarragona, explica que “la denervación renal consiste en realizar pequeñas ablaciones por radiofrecuencia dentro de las arterias renales que reducen la actividad del sistema nervioso simpático, lo que contribuye a disminuir la tensión arterial”. Estas ablaciones interrumpen las fibras nerviosas simpáticas que rodean las arterias de los riñones, responsables de enviar señales que mantienen elevada la tensión arterial. Al reducir esta inervación, disminuye la activación del sistema neurohormonal implicado en la regulación de la tensión. En algunos pacientes, esta técnica también permite reducir el número de fármacos necesarios para controlar la hipertensión, con el consiguiente beneficio para el paciente.

La denervación renal es un procedimiento mínimamente invasivo, muy seguro, que tiene una duración aproximada de entre 30 y 40 minutos. Actualmente, está indicada para pacientes muy seleccionados y se prevé que en el área de referencia del Hospital Joan XXIII puedan beneficiarse entre cinco y diez pacientes al año, una cifra que podría aumentar en el futuro a medida que la técnica continúe evolucionando y se consoliden sus resultados.

La puesta en marcha de esta técnica ha sido posible gracias al trabajo conjunto de los servicios de Cardiología y Nefrología, que han elaborado un protocolo para identificar qué pacientes pueden beneficiarse de este procedimiento. En este sentido, han participado Júlia Garro, jefa del Servicio de Nefrología, Ramon Font, especialista en hipertensión, y el equipo de Cardiología Intervencionista, con el cardiólogo Francisco Fernández como responsable de llevar a cabo las intervenciones.

Con la incorporación de este procedimiento, el Hospital Universitario Joan XXIII refuerza su compromiso con la innovación y la excelencia asistencial, y pone al alcance de la ciudadanía del territorio tratamientos avanzados en el ámbito de la cardiología.