Diez dispositivos sanitarios reconocidos con el PROA validan una gestión responsable de los tratamientos antimicrobianos

El Hospital Universitario Joan XXIII de Tarragona y los equipos de atención primaria del Tarragonès, el Alt Camp y la Conca de Barberà han alcanzado la autocertificación básica del Programa de Optimización del Uso de Antibióticos (PROA), un reconocimiento que acredita la implantación de buenas prácticas para reducir la presión antibiótica y contribuir a prevenir la aparición de resistencias. Actualmente, solo diez dispositivos sanitarios de toda Cataluña han conseguido este nivel de acreditación.

El PROA se enmarca dentro del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos, una estrategia de alcance estatal que aborda este reto de salud pública desde una visión transversal, con actuaciones en los ámbitos humano, animal y ambiental. En el ámbito asistencial, el Programa impulsa un uso más adecuado, seguro y eficiente de los antibióticos, tanto en la atención hospitalaria como en la comunitaria.

La acreditación certifica que los centros cumplen un conjunto de estándares exigentes, que avalan una organización sólida, una estructura profesional definida y una actividad clínica alineada con la evidencia científica. En el nivel básico, estos criterios incluyen la constitución del PROA, el trabajo coordinado de equipos multidisciplinares y la implantación de acciones contrastadas para optimizar los tratamientos.

La jefa del Servicio de Farmacia del Hospital Joan XXIII, Laura Canadell, explica que esta certificación “es una garantía de que la organización trabaja con criterios comunes, de forma estructurada y rigurosa, con el objetivo de mejorar la atención a los pacientes y preservar la eficacia de los antimicrobianos a largo plazo”.

En el caso del Tarragonès, el Alt Camp y la Conca de Barberà, la autocertificación se ha alcanzado mediante una estructura territorial compartida, que integra a profesionales de la atención primaria, del ámbito hospitalario y de los servicios de apoyo. Este modelo facilita una actuación homogénea y coordinada a lo largo de todo el proceso asistencial, y asegura que las decisiones terapéuticas sean coherentes y adaptadas a cada situación clínica.

La autocertificación obtenida tiene validez hasta que, al cabo de un año, se complete el proceso de certificación definitiva, que incluirá una evaluación externa por parte del Departamento de Salud. Paralelamente, los equipos continúan trabajando para consolidar y ampliar las acciones del Programa, con la voluntad de avanzar hacia niveles superiores de acreditación.