El centro monitoriza a más de 2.000 pacientes conectados a dispositivos CPAP para tratar apneas graves
Los trastornos respiratorios del sueño se han convertido en una de las principales causas de consulta en el Servicio de Neumología del Hospital Universitario Joan XXIII. Actualmente, cerca del 45 % de las visitas derivadas desde Atención Primaria están relacionadas con esta patología, una cifra que refleja la creciente magnitud de este problema de salud pública.
La Unidad del Sueño está especializada en el abordaje de patologías como los ronquidos persistentes y la apnea obstructiva del sueño, que provoca pausas repetidas en la respiración durante la noche y que puede tener consecuencias importantes sobre la salud cardiovascular.
“La patología respiratoria del sueño es hoy uno de los grandes retos de salud pública. No es solo una cuestión de ronquidos: las apneas generan un estrés cardiovascular sostenido que puede agravar hipertensiones y enfermedades cardíacas”, explica Salvador Perelló, jefe del Servicio de Neumología del Hospital Universitario Joan XXIII.
El aumento del sobrepeso y de la obesidad ha hecho crecer tanto la prevalencia como la gravedad de los casos. El perfil más habitual es el de un hombre de entre 40 y 70 años, a menudo con exceso de peso. En las mujeres, la incidencia aumenta a partir de la menopausia, coincidiendo con los cambios hormonales.
Actualmente hay 2.000 pacientes del Hospital Joan XXIII que utilizan dispositivos de presión positiva continua (CPAP) en el domicilio, el tratamiento de elección en los casos moderados o graves.
La mayoría de los diagnósticos se realizan mediante poligrafía respiratoria domiciliaria, una técnica validada que permite agilizar el proceso y reducir desplazamientos innecesarios. En función de la gravedad, el tratamiento puede incluir medidas higiénico-dietéticas —como la regulación de horarios, la reducción de alcohol y tabaco, y la pérdida de peso— o el uso de la CPAP, un dispositivo que mantiene abierta la vía aérea durante el sueño y evita el colapso respiratorio.
En casos más leves o concretos se pueden indicar otras alternativas, como dispositivos de avance mandibular o, en situaciones muy seleccionadas —especialmente en pediatría—, tratamiento quirúrgico.