Durante la jornada se han abordado cuestiones clave que marcarán el presente y el futuro de la enfermedad de Parkinson. Entre ellas, el papel de la inteligencia artificial como herramienta para favorecer un diagnóstico más precoz y una monitorización más precisa, la influencia de los ritmos circadianos y las alteraciones del sueño en la evolución de los síntomas, o los criterios que guían la toma de decisiones en fases avanzadas, donde es necesario priorizar la calidad de vida.
También se ha puesto el foco en la importancia de afinar el diagnóstico diferencial en la práctica clínica, a partir de la identificación de signos de alerta que pueden orientar hacia parkinsonismos atípicos. Otros aspectos relevantes han sido la disautonomía, una manifestación frecuente con un impacto directo en el bienestar y el riesgo de caídas, y las primeras manifestaciones del deterioro cognitivo, con el objetivo de facilitar su detección precoz.
Una parte de la jornada, orientada especialmente a las personas afectadas, ha contado con la participación de la Asociación de Parkinson de Tarragona. Su implicación ha permitido incorporar su experiencia, poner en valor el papel de las entidades en el acompañamiento y el apoyo, y reforzar la generación de conocimiento útil para la práctica asistencial.
La sesión también ha servido para dar a conocer el programa específico de la enfermedad de Parkinson del Hospital de Día de Joan XXIII, un recurso orientado a ofrecer una atención integral y adaptada a las necesidades de cada persona.



