Hoy viernes 31 de mayo se celebra el Día Mundial sin Tabaco y el ICS Camp de Tarragona ha llevado a cabo muchas actividades enmarcadas en esta celebración. Hemos reunido a cuatro jefes de servicio y especialistas del Hospital Universitario Joan XXIII: el neumólogo Xavier Aguilar, el cardiólogo Alfredo Bardají, la pediatra Ester Castellarnau y la psiquiatra Osane Gómez Tricio, quienes han mantenido un debate relacionado con los efectos del tabaco en su día a día, en las consultas y con los pacientes, sobre la ley antitabaco de 2005, entre otros temas.

El neumólogo Xavier Aguilar explica que «el tabaco provoca bronquitis crónica, enfisema pulmonar y cáncer de pulmón, entre otras enfermedades». Estas son las enfermedades más prevalentes y con una relación causa-efecto más evidente, afirma Aguilar. «Los pacientes psiquiátricos, en general, fuman mucho para controlar la ansiedad», reconoce Osane Gómez, quien afirma que «fumar puede disminuir los efectos de algunos fármacos antipsicóticos como la olanzapina».

El tabaquismo es un problema de salud pública que afecta directamente a la población pediátrica. «Entre los efectos de la exposición al humo del tabaco en niños hijos de padres fumadores -explica la pediatra Ester Castellarnau- se encuentran el síndrome de muerte súbita del lactante, enfermedades de las vías respiratorias inferiores, enfermedades del oído medio y algunos cánceres infantiles, entre otros». Además, Castellarnau explica que «si la madre durante el embarazo es fumadora, los efectos afectan tanto al feto como al recién nacido y pueden provocar aborto espontáneo, placenta previa, desprendimiento de placenta, aumento de la mortalidad neonatal, prematuridad, bajo peso al nacer, malformaciones congénitas, alteración del neurodesarrollo, alteración del crecimiento, aumento del riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante, reducción de la función pulmonar, enfermedades de las vías respiratorias y cánceres infantiles, entre otros». También debemos añadir que «la adolescencia es la edad más frecuente de inicio del consumo de tabaco que, después del alcohol, es la droga más consumida por los adolescentes y favorece el consumo asociado de drogas ilegales», asegura la especialista.

El cardiólogo Alfredo Bardají afirma que «el tabaco es uno de los principales factores de riesgo de cardiopatía isquémica: infarto de miocardio y angina de pecho, y es aún más perjudicial si se asocia con diabetes, hipertensión, colesterol elevado, obesidad y sedentarismo». Bardají señala que «la mayoría de los infartos en hombres y mujeres menores de 50 años se deben al hábito tabáquico».

Observamos que el tabaco es un problema de salud que afecta a la persona desde un punto de vista global, por lo tanto, dejar de fumar es una recomendación que deben dar todos los especialistas, también desde la atención primaria. Preguntamos a los cuatro especialistas por qué es tan importante que la gente deje de fumar:

Aguilar afirma que «la nicotina crea mucha adicción y debe considerarse como una droga dura». Además, «los tratamientos antitabaco tienen unos porcentajes de éxito, al cabo del año, que no llegan ni al 25-30% de los casos debidamente tratados», señala el neumólogo. Castellarnau explica que «los adolescentes consideran el tabaco como una actividad de socialización; la influencia de los iguales y tener padres y convivientes fumadores, la desestructuración familiar y social o el bajo rendimiento escolar, son factores que influyen en ellos».

Bardají apunta a «los intereses económicos de la industria tabaquera» y el especialista en psiquiatría no tiene tan claro que «todos los especialistas aconsejen a sus pacientes dejar de fumar» y piensa que «aún queda mucho trabajo por hacer con los profesionales sanitarios». Todos coinciden en que el tabaco es una droga, «la que más mata» afirma la psiquiatra.

¿Han notado que haya disminuido el consumo de tabaco en sus consultas?

Osane Gómez explica que «durante los últimos años se ha iniciado un Programa de Deshabituación Tabáquica en Salud Mental que se está desarrollando en 12 hospitales catalanes conjuntamente con el ICO. En el Hospital Joan XXIII lo llevamos a cabo en la Unidad Hospitalaria de Desintoxicación coordinada con el CAS de Tarragona, y los resultados están siendo muy alentadores». El especialista añade que lo que más les ha sorprendido «es que son muchos los pacientes que, una vez ingresados, solicitan voluntariamente participar, superando las expectativas».

No obstante, todos coinciden en que el consumo de tabaco «ha disminuido discretamente en adultos, pero se mantiene excesivamente alto en mujeres y gente joven».

Ponemos sobre la mesa la Ley 28/2005, de 26 de diciembre, de medidas sanitarias ante el tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco, modificada parcialmente por las leyes 42/2010 y 3/2014, que prohíbe fumar en todos los espacios públicos cerrados y el uso de cigarrillos electrónicos en dependencias de las administraciones públicas, centros sanitarios y educativos, parques infantiles y vehículos de transporte público. El Departamento de Salud estima que la aplicación de esta ley ha contribuido a evitar entre 700 y 800 muertes anuales por enfermedades causadas por la exposición al humo ambiental del tabaco. ¿Qué recuerdan de su puesta en marcha y qué opinan al respecto?

Bardají afirma que «la ley antitabaco ha sido una de las mayores revoluciones en el ámbito de la salud a nivel europeo. Se estima que la cardiopatía isquémica en Europa ha disminuido entre un 10 y un 20%, principalmente a expensas de los no fumadores». El cardiólogo cree que «su implantación fue más fácil de lo que se pensaba, precisamente debido a la demanda de los no fumadores de no compartir espacios públicos con fumadores». Osane Gómez señala que «parecía imposible que pudiera llevarse a cabo, pero incluso a los fumadores les gusta estar en espacios libres de humo». Aguilar también piensa que «fue una gran noticia y una muy buena iniciativa». El neumólogo critica que «aunque los profesionales de la salud aplaudimos la ley, desafortunadamente, el consumo de tabaco entre los profesionales sanitarios sigue siendo preocupante y da muy mala imagen». «Basta con ver cómo alrededor del hospital se congregan grupos de trabajadores para fumar con indumentaria sanitaria. La imagen pública que ofrecemos es muy criticable y nada ejemplar», afirma Xavier Aguilar.

La pediatra Ester Castellarnau es más crítica con la ley: «En el caso de los niños, la ley es totalmente insuficiente ya que solo contempla los espacios cerrados de uso público o colectivo. No actúa frente a la exposición dentro del domicilio ni en otros espacios de ámbito privado».

Buscamos ideas, por revolucionarias que puedan parecer, para dar un paso más y reducir el consumo de tabaco:

Osane Gómez explica que «para disminuir el consumo tabáquico es necesario abordarlo en dos niveles, adoptar las medidas legislativas consensuadas a nivel europeo que se han mostrado eficaces y facilitar el tratamiento a las personas que quieran dejar de fumar». La psiquiatra también piensa que «deben mejorar las campañas publicitarias de prevención y deben potenciarse los hábitos de vida saludables y crear espacios lúdicos festivos libres de drogas».

Aguilar tiene claro que «la ley debería ser más estricta y prohibir fumar en todos los espacios públicos». El neumólogo opina que «el precio del tabaco y sus impuestos deberían ser prohibitivos, y que los cigarrillos electrónicos no son una solución porque también están relacionados con algunas enfermedades respiratorias, como las neumonías lipoides por aspiración de sustancias oleosas de los líquidos aromáticos que se inhalan y se depositan en el pulmón, y también provocan crisis asmáticas en personas susceptibles».

Castellarnau y Bardají coinciden en que «es necesario invertir en educación desde la primera infancia, especialmente en la adolescencia y en las mujeres embarazadas». Bardají señala que «la ley antitabaco debe aplicarse con más rigor».

Finalmente, ¿alguno de ustedes fuma?

Ninguno de los cuatro fuma, sin embargo, la psiquiatra explica un hecho curioso: «Cuando empecé a trabajar en psiquiatría, en ocasiones fumábamos un cigarrillo con un paciente para que se tranquilizara, especialmente en urgencias”.