El Servicio de Urología pone en marcha un programa ambulatorio que permite tratar recidivas seleccionadas de bajo grado en consulta, con anestesia local y una recuperación prácticamente inmediata

El Hospital Universitari Joan XXIII ha iniciado un programa de ablación ambulatoria de tumores vesicales con láser, una nueva alternativa terapéutica que permite tratar determinadas lesiones de bajo grado sin necesidad de ingresar en el hospital ni pasar por el quirófano. La ablación es una técnica que consiste en destruir o eliminar el tejido lesionado de manera local; en este caso, mediante la aplicación precisa de energía láser.

Los tumores vesicales son lesiones que aparecen en la vejiga urinaria. En muchos casos, especialmente cuando son de bajo grado, tienen un comportamiento menos agresivo, pero pueden volver a aparecer después de haber sido tratados. Esta reaparición es lo que se conoce como recidiva y obliga a los pacientes a seguir controles periódicos y, a menudo, a someterse a nuevos tratamientos.

Hasta ahora, muchas de estas recidivas requerían una intervención quirúrgica convencional. Con el nuevo programa, algunos casos seleccionados pueden tratarse directamente en la consulta de Urología mediante cistoscopia flexible, anestesia local intravesical y láser de fibra de tulio (TFL). Aproximadamente, una cuarentena de casos seleccionados se beneficiarán cada año de esta tecnología, que permite aplicar energía de manera precisa a través de una fibra muy fina y actuar directamente sobre la lesión.

El programa, impulsado por el Servicio de Urología, representa un avance en la atención a estos pacientes. La jefa de la Sección de Urología Oncológica, Helena Ascaso, explica que “permite ofrecer un tratamiento seguro, eficaz y mucho menos agresivo para pacientes seleccionados, y reduce el impacto físico y emocional que puede comportar una cirugía convencional”.

La incorporación de esta modalidad terapéutica permite evitar ingresos hospitalarios y reducir el paso por el quirófano convencional en casos seleccionados. También contribuye a disminuir el tiempo de espera, aliviar la carga quirúrgica y mejorar la experiencia de los pacientes, que pueden recuperar su actividad habitual con mayor rapidez.

El Servicio de Urología ha desarrollado un protocolo específico que establece criterios clínicos estrictos de selección de los pacientes y define el circuito asistencial en todas las fases del proceso, desde la preparación previa hasta el seguimiento posterior. Este protocolo garantiza que la técnica se aplique únicamente en aquellos casos en los que esté indicada y con las condiciones de seguridad necesarias.