Medicina Interna atiende alrededor de cinco casos nuevos cada año y coordina el abordaje con Reumatología y otras especialidades según las afectaciones de cada persona
A estos pacientes se suman las personas que presentan síndrome de Sjögren asociado a otras enfermedades autoinmunes, como el lupus, la artritis reumatoide o la esclerodermia
El Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Joan XXIII realiza el seguimiento de aproximadamente un centenar de pacientes con síndrome de Sjögren primario e incorpora alrededor de cinco casos nuevos cada año. A esta cifra hay que añadir las personas en las que el síndrome de Sjögren aparece asociado a otras enfermedades autoinmunes, como el lupus, la artritis reumatoide o la esclerodermia.
El seguimiento se lleva a cabo principalmente desde Medicina Interna y Reumatología, con la participación de Oftalmología, Odontología, Dermatología, Neurología, Nefrología y otras especialidades según las necesidades de cada paciente. Este abordaje multidisciplinar permite controlar los síntomas más habituales, detectar posibles complicaciones y adaptar la frecuencia de las visitas a la evolución de la enfermedad. Los controles pueden ser anuales o semestrales en los casos estables, pero pueden intensificarse cuando existen afectaciones más graves.
El síndrome de Sjögren es una enfermedad autoinmune sistémica que afecta principalmente a las glándulas lagrimales y salivales. La inflamación y la destrucción progresiva de estas glándulas reducen la producción de lágrimas y saliva, lo que provoca sequedad ocular y bucal. Aunque puedan parecer síntomas menores, pueden tener un impacto considerable en la vida cotidiana y dificultar actividades como trabajar frente a una pantalla, hablar, comer o mantener una buena salud bucodental.
La falta de saliva también aumenta el riesgo de caries y otros problemas bucales, motivo por el cual la prevención y el seguimiento odontológico desempeñan un papel especialmente importante. En el caso de los ojos, el tratamiento puede incluir lágrimas artificiales, pomadas nocturnas y otros preparados indicados por Oftalmología, en función de la intensidad de la afectación.
La enfermedad, sin embargo, no se limita a la sequedad. Miguel López Dupla, especialista del Servicio de Medicina Interna, explica que aproximadamente en un 25 % de los casos puede afectar a otros órganos, como los pulmones, los riñones, la piel o el sistema nervioso. Cuando existe una afectación sistémica, pueden ser necesarios corticoides, inmunosupresores o fármacos biológicos.
Los pacientes pueden llegar al hospital derivados desde Atención Primaria por una sequedad persistente de ojos o boca, pero la sospecha diagnóstica también puede surgir en especialidades como Oftalmología, Dermatología o Neurología. El estudio puede incluir análisis, pruebas para valorar la producción de lágrimas y saliva, así como otras exploraciones destinadas a descartar la afectación de otros órganos.
Actualmente, los tratamientos permiten aliviar los síntomas, sustituir parcialmente las secreciones y prevenir complicaciones, pero no pueden recuperar las células glandulares que ya han sido destruidas. Por ello, el diagnóstico precoz, el seguimiento continuado y la educación del paciente son esenciales para preservar en la medida de lo posible la función de las glándulas y mejorar la calidad de vida.
Con motivo del Día Mundial de la Enfermedad de Sjögren, López Dupla participó en una entrevista en el programa Mercat d’estiu de Tarragona Ràdio, en la que explicó las manifestaciones de la enfermedad, su abordaje y la importancia de consultar cuando la sequedad ocular o bucal se mantiene en el tiempo.


