Este tipo de afectación la padecen más del 60 % de las personas amputadas
El Servicio de Medicina Física y Rehabilitación trabaja con un tratamiento multimodal e incorpora nuevos conocimientos para mejorar la calidad de vida de los pacientes
El Hospital Universitario Joan XXIII continúa avanzando en el tratamiento del dolor de miembro fantasma con la incorporación de nuevos conocimientos terapéuticos y el refuerzo del abordaje integral desde el Servicio de Medicina Física y Rehabilitación. Esta complicación, frecuente tras una amputación, puede afectar de manera significativa a la calidad de vida de los pacientes y requiere una atención especializada, personalizada y adaptada a las necesidades de cada persona.
Aunque la extremidad ya no está, muchas personas siguen percibiendo sensaciones en ella y, en muchos casos, dolor. Cristina Ibarz, médica especialista del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Universitario Joan XXIII, explica que es necesario diferenciar entre la sensación de miembro fantasma y el dolor de miembro fantasma. «Existe una representación cortical de ese brazo o de esa pierna que no desaparece de nuestro cerebro. Una cosa es seguir sintiendo ese miembro que ya no está, y otra muy distinta es que esa sensación provoque dolor», señala.
Según Ibarz, más del 60 % de las personas amputadas pueden experimentar dolor de miembro fantasma. Por este motivo, considera fundamental que los pacientes comprendan que se trata de un fenómeno real. «Lo primero es explicarles que lo que sienten no es una invención suya, sino una respuesta natural del cerebro», destaca. Ibarz asegura que muchos pacientes son reacios a explicar que padecen este dolor, lo que condiciona por completo el abordaje terapéutico.
Esta realidad es bien conocida por Ferran Burdeus, quien sufrió una amputación de pierna hace 18 años. «Es un dolor que proviene de la zona de la parte amputada que nos falta», explica. En su caso, lo describe como «un pinchazo muy intenso, parecido a cuando se te duerme un brazo o un pie y se despierta de repente». Estas crisis pueden durar desde unos segundos hasta varios días y aparecer de forma intermitente. Una de las estrategias que le ayuda es mantener la mente ocupada. «Cuando el dolor aparece muy a menudo, intento hacer alguna actividad que me permita desviar la atención. Durante ese momento el dolor desaparece», explica.
El tratamiento que se lleva a cabo en el Hospital Universitario Joan XXIII es multimodal y combina diferentes recursos, como el tratamiento farmacológico, la imaginería motora gradual, la terapia del espejo y técnicas cognitivas y conductuales. La combinación de distintas estrategias terapéuticas permite adaptar la intervención a las necesidades de cada paciente y favorecer una mejor calidad de vida.
Con la voluntad de seguir incorporando las últimas evidencias científicas a la práctica clínica, profesionales del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación han profundizado recientemente en nuevos enfoques terapéuticos para el tratamiento del dolor de miembro fantasma. Estos conocimientos abren la puerta a la futura incorporación de nuevas estrategias que permitan seguir mejorando la atención y la rehabilitación de las personas amputadas.

